ME

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miércoles, 22 de diciembre de 2010

Queridos hombres más ricos del mundo:

Como no soy cliente de Santa, ese señor cuyos hábitos alimenticios son los típicos de la sociedad estadounidense, aunque su origen no sea de nuestros vecinos del norte sino de meritito Turquía, les pido a ustedes, los hombres más ricos del mundo,  atender a mis peticiones, antes, les daré una breve explicación de cada una de las cosas que deseo para navidad y año nuevo.

En estas épocas me siento como el hombre de hojalata, ese personaje de literatura infantil creado por Lyman Frank Baum, que al perder su corazón solo le quedaba el recuerdo de cuando lo tenia y se sentía el hombre más feliz del mundo. Yo quiero un corazón porque este que traigo parece que no funciona. He perdido la capacidad de asombro ante todo lo que acontece en nuestro país, siento odio, desprecio, tristeza, este corazón me lastimaba un poquito, sí, en estos tiempos de crimen, por mi mente no deja de circular la idea de que nada mejorará y que somos ciegos, sordos y mudos; disimularemos,  cederemos, ¿resistiremos?.  Quiero un corazón porque voy a tener que amar a mi país así como esta ahora, quiero un corazón porque  tendré que absolver a los seres humanos que matan y que roban, a los seres humanos que acaban sin piedad con la naturaleza.  Pero…si para obtener un corazón,  tengo que matar, pues entonces no lo quiero. En caso de no poder obtener un corazón, preferiría ser completamente de hojalata, así, no tendré miedo, no sentiré, me oxidaré y todo acabará. Aunque si la condición no fuera matar sino luchar y enfrentar a la malvada y cada vez mas sedienta bruja, entonces si, si lo quiero.  De paso tráiganme las zapatillas rojas brillantes de Doroty (3 ½).

También necesito unos lentes con visión “chévere”, éstos me permitirán ver lo que nadie ha podido ver hasta ahora, la verdad, la justicia, la libertad, la democracia, los derechos, la paz, la hermandad, la honradez, el respeto, la sustentabilidad. Ese artefacto que les pido, debe contener un dispositivo que elimine las siguientes visiones incongruentes: 

La visión de la humanidad que permite que buques balleneros (Japoneses) pasen a ser barcos de investigación cetácea desde 1988, que desde entonces, han matado a 10.000  ballenas al año con “fines científicos” (Ponting, 1993), solo por mencionar uno de tantos absurdos que comete el hombre.
Pulverizar discursos políticos, de esos hombres que  cada vez que hablan emergen de sus bocas cucarachas gigantes, y no es porque crea que las cucarachas con horripilantes monstruos primitivos que dan asco, no,  sino porque estos bichos viven y se reproducen en ambientes calidos (calientes, de fuego, del diablo), húmedos (pegajosos, olorosos), también en dónde las cosas están en descomposición (en las bocas de esos políticos) y comen lo que sea (hasta palabras necias y llenas de mentira).

[He aquí más características de las cucarachas:
Han sobrevivido por varios miles de años. Degradan materia orgánica. Una plaga de cucarachas puede dañar seriamente la salud de la población, debido a que son agentes portadores de microorganismos patógenos. Se esconden en grietas, rajaduras y en otros lugares oscuros. Producen secreciones olorosas que afectan el sabor de la comida. Son inofensivas, solo causan repugnancia. Una cucaracha a la que se le corta la cabeza puede sobrevivir alrededor  de 9 días para finalmente morir de inanición. Son capaces de soportar grandes dosis de radioactividad.
Encontré una minificción de Guillermo Samperio, “las cucarachas”: “…las cucarachas apenas tienen remedio. Las cucarachas son pepitas oscuras que no se comen…las cucarachas corren a esconderse pero solo están simulando terror…” (2004)].

Les pido a ustedes los hombres ricos, que con su dinero han ganado  cierto poder ante las masas, que por favor, atiendan a mis humildes demandas como regalo en estas celebraciones, acudo a ustedes porque he llegado al borde de la demencia, de una locura tal, que he llevado a escribir semejante carta.

Por su consideración, gracias…
Atte: Viridiana Fierro Ruiz

Bibliografía
Samperio, G. 2004. La brevedad es una catarina anaranjada: ficciones breves. Editorial Lectorum. pag. 74.

Ponting, C. 1993. Historia del mundo verde. Volumen 6 de Paidos Contextos. pag. 260.

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