Por: Viridiana Fierro Ruiz
Érase una vez un alienígena en el cuerpo de un ser humano:
“Entonces estaba sentada riéndome cuando de pronto, de mi nariz comenzó a salir un líquido espeso de color rojo llamado sangre en ese momento tuve una hemorragia nasal (así le llaman) y toda la tarde de ese día me pregunte: ¿que más hay que saber de éste cuerpo?”
Vamos a platicar de la sangre, esa sustancia que es bombeada por el corazón a través de las venas y las arterias, es nuestro combustible. Para adentrarnos en esto que escribí para ustedes, he aquí unas frases que contienen la palabra sangre:
“es de sangre caliente”-dicen.
“tiene la sangre pesada”-dicen.
“asesino a sangre fría”-se comenta.
Perdió mucha sangre. “se requieren donadores de sangre”- se publica.
“le salió un chorro de sangre”-le dijo Juanito a Checo.
“¡estaba bañado en sangre!”- dijo una viejita después de ver un accidente.
“ay Mariana, te volvió a salir sangre, te dije que no estuvieras tanto en el sol”.
Un litro de sangre en bolsa y con popote para llevar por favor- dijo un vampiro.
Bebed la sangre de cristo- se dice en la Iglesia.
Todo eso después me hizo pensar acerca de las sanguijuelas (Hirudo medicinalis), ¿las conocen?, bueno pues resulta que ese bichito es un anélido plano o gusano segmentado que vive en aguas tibias y estancadas o en la tierra (Vera et al., 2005). Muchas de ellas se alimentan de otros invertebrados. Algunas especies parásitas poseen mandíbulas filosas con las que cortan la piel de sus presas y otras secretan enzimas que digieren y perforan la piel. Por lo general el huésped no nota el ataque, pues la sangujuela segrega una sustancia anestésica. Tras hacer la incisión, la sanguijuela secreta otra sustancia química, la hirudina, que evita la coagulación de la sangre en el sitio de la incisión. El parasito succiona la mayor cantidad de sangre que puede, a veces hasta mas de diez veces su propio peso, luego pude pasar meses si comer (Campbell et al., 2007). ¡wow! condenado animalito continuando con la embarrada de información sobre las sanguijuelas, en un libro de medicina me encontré con lo siguiente :
El empleo de sanguijuelas en los siglos XVII y XVIII continúo hasta el siglo XX. Hasta hace poco el uso de estas especies estaba limitada a la estimulación de la revascularización de transplantes cutáneos (¿mande?), en cirugía plástica y al tratamiento de ciertos casos de congestión venosa después de cirugía. El empleo de sanguijuelas consistía en practicar la sangría sin incisión quirúrgica, sin dolor y sin infecciones. Las sanguijuelas pueden chupar de 15 a 30 ml de sangre, la cual no se coagula gracias a la hirudina; proteína anticoagulante que liberan en su saliva mientras chupan la sangre. (En la saliva de las sanguijuelas existen una serie de sustancias entre las cuales la hirudina descubierta por J. Haycraft y denominada así por Jacoby, fue el primer anticuagulante descrito treinta años antes del descubrimiento de la heparina). (Raviña, 2008).
La coagulación de la sangre debe regularse con precisión en el cuerpo humano para reducir al máximo las hemorragias, en caso de heridas o de trombosis (coagulación incontrolada) en tejidos sanos. El proceso de coagulación es de gran complejidad, y está regulado por numerosas sustancias, entre las que se encuentra la heparina, que es una molécula con múltiples cargas negativas, segregada por los mastocitos situados junto a las paredes de los vasos sanguíneos. La concentración de heparina, que se administra durante una intervención quirúrgica para que la sangre no coagule, se debe vigilar continuamente para evitar perdidas incontroladas de sangre. (C. Harris, 2007).
¡Uff!, ¿que tal eh?, la sangre tiene mucho que decir, y yo también tengo mucho que decir sobre la sangre. Se presenta en las novelas policíacas y de crímenes (que son las que más me gustan), en canciones metaleras, en hospitales, en peleas callejeras, en las rodillas después de una caída, en el baño la sangre esta en todas partes, somos un gran saco de sangre andando, lo cual es extraordinario. Pero ¿saben que es lo mejor de la sangre?, su color, ese color que en una escena del crimen te hace gritar. El color que sale cuando te cortas mientras lavas los cubiertos; ese color que se mezcla con el agua. El color sanguinario del gorrito de Santa, los labios de Marilyn Monroe, el color del hígado fresco, el color del corazón, el color del alto, el color del vestido de Betty Boop, el color de una reprobada, el color de las batallas, el color de la bandera, la nariz de un payaso, el color de un cachete después de una bofetada, etcétera, etcétera, etcétera. Así es que si deseas sangre: la tienes, “if you want blood, you´ve got it”.
Los dejo mientras escucho mi rola favorita de AC/DC.
BIBLIOGRAFÍA
A. Campbell, Neil, B. Reece Jane, 2007. Biología, 7ª Ed. Editorial Medica Panamericana Pág. 655
Raviña Rubira Enrique, 2008. Medicamentos: Un viaje a lo largo de la evolución histórica del descubrimiento de fármacos, Volumen 1, Universidad Santiago de Compostela. Pág. 356 y357.
C. Harris, Daniel. 2007. Análisis químico cuantitativo. 3ª Ed. Pág. 314.
Vera K Cristián, Blu F. Antonieta y Torres H Marisa, 2005. Sanguijuelas, parásitos presentes ayer y hoy. Revista chilena de Infectología 22 (1):32-37. Facultad de Medicina. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, Chile.





