ME
domingo, 5 de junio de 2011
domingo, 22 de mayo de 2011
A las 7 y algo pm...
Hoy, aproximadamente a las 7:10 de la noche salia del trabajo rumbo a casa con la cara grasosa, el gesto caído y jorobada, lo único que queria era llegar y echarme a la cama. En lugar de eso, me apetecio caminar un poco. Después de buscar una banquita vacia en la placita del pueblo para posarme y aprovechar los pocos minutos de luz antes de que anocheciera, me dispuse a leer las últimas páginas de un libro. Había mucha gente, los niños jugando futbol mientras decian palabrotas como: "¡pásala puto!", "¡no mames wey!", "¡ira pendejo!", las señoras con su pan para la merienda, los chavos queriendose topar con alguna chica y coquetear un rato, el sonido de las maquinitas, el olor a comida de algunos puestos de garnachas aislados, entre otras cosillas. A pesar de toda aquella loquera, me meti en mi lectura, lo curioso de esto es que ridiculamemte estaba ahí, sentada, a las 8:00 de la noche, con las piernas cruzadas, leyendo a Vila-Matas , en la placita del pueblo.
Viridiana
“Robot”
Creo que era octubre, recuerdo la última película que vi contigo, era sobre unos seres extraños, babosos con cuellos largos y mandíbulas alargadas, terribles, muchos dientes. Estábamos en tu departamento y me abrazaste, pero la sensación era distinta, era como si fuera el primer abrazo que me dabas, te sentí nerviosa, tus piernas sobre las mías, temblaban.
Aquella vez en la que hablábamos de androides y de Karel Capec, me atrapaste de que eras la indicada, me hipnotizó la forma en la que hablabas de ellos y de cómo con tanta ligereza el tema de los robots era parte de ti.
Hablabas del amor entre los humanos como algo inalcanzable para ti, como si estuvieras programada sólo para complacerme, pero no para sentirme, acariciarme, hablarme al oído, pensé que sólo existías para seguir órdenes. Siempre te consideré dócil, eso alimentaba 30% de machismo que llevo dentro, pero ahora me extraña y comienzo a hilar las ideas, me parece que fueras un robot, un androide, sólo tienes la apariencia de un ser humano, pero ahora, con todo lo que ha pasado, no dudo ni un segundo que así sea. Imitas algunas conductas de los humanos, eres escéptica.
He contado tus discursos, has repetido un par de veces “el futuro que nos depara” y unas tantas más, las conclusiones que sacaste después de leer “Cien años de soledad”, de Gabriel García Márquez.
Recuerdo aquel día en que me acompañaste al “Hotel”, tardé varios días en convencerte, en meterte en la cabeza mi propósito, pero parecías no entenderlo, hasta que me enoje. Levanté la voz. Ahí estuvimos, te pude contemplar como nunca lo había hecho. Tus cabellos rojos en la almohada blanca, tus ojos cerrados, siempre. No decías nada, pero podía ver como mordías tus labios. Esa madrugada soñé que te mordía y podía ver los cables salir de tus brazos y sacar chispas. Cuando te tomé por la espalda y vi tu cuello, algo se veía salir, era un pedazo de metal. No me sorprendí, sabía que era un sueño, así que lo toqué, lo quise extraer, ¡las pinzas, rápido, las pinzas! De pronto yo tenía una bata, unos lentes y tú estabas en mi mesa de experimentos. Tu cuerpo glorioso, sobrehumano, sabía que algo andaba mal, tenía que abrirte el esternón, no tenías pulso. Cuando estaba apunto de colocarte el corazón que diseñe para ti, desperté., o al menos eso pensé. Algo se repetía, no estábamos ya en mi laboratorio, estábamos en tu departamento, yo tenía unas tijeras y volví a la escena del metal en tu cuello, lo extraje, tú no soltaste ni un quejido. Había sangre aunque los pequeños cables de tu brazo izquierdo, ya no sacaban chispas, seguían ahí, eras un robot, ¡un robot! Me repetí miles de veces. Desperté. En el “Hotel” te tuve en mis brazos te contemple y me hablaste de ciencia, eras como una enciclopedia, te pregunte cosas, conversamos, me tocabas, no parabas de sonreír. Desperté.
Cuando se trata de inventar excusas sobre por qué el amor se acaba o por qué las cosas ya no son como solían ser, la idea de que Eva haya sido un robot al que ame, adore y suplique tener a mi lado, a pesar de todo, funcionó.
Por: Viridiana Fierro
sábado, 14 de mayo de 2011
Gregorio y el origen del mundo
La ventana de la cocina que, casualmente da al traspatio en donde esta el comedero de los cerdos, de la casa de Gregorio, está rota, algún malandrín dejó caer un tabique de esos rojos que están en la construcción de al lado, sin querer. Esta es la tercera vez.
Son casi las 6:30 de la mañana y Gregorio tiene que salir, se le ha hecho tarde como siempre para ir al raspar el maguey. Se frota los ojos, bosteza y echa sus cosas encima de Candy (su mula). Una nueva idea alberga en su cerebro, rebota entre las demás como si no supiera donde estacionarse, la parte de su cerebro que resuelve los problemas está llena, la de la memoria acaba de ser clausurada por el mal recuerdo de aquella mujer, pero en su hemisferio cerebral derecho, la parte de lo artístico y de la imaginación, ha sido desalojada.
Se escucha a lo lejos un avión, Gregorio levanta la mirada al cielo y al mismo tiempo que ve el avión un ave pasa muy cerca de él.
¡Aja, con que sí!, ese avión le copio a este pájaro– dijo Gregorio de manera burlona.
Al llegar con el compadré Constantino, ocurrió algo muy raro. Gregorio tuvo unos mareos, vio la cara de su compadre hacerse chiquita y grandota, de pronto Candy le habló y en esos momentos fue que le llegó la idea que les dije al principio, se alojó, se dejó caer como un bulto de cemento. La idea: el origen del mundo. Habría que preguntarse también cómo era que a aquel hombre canoso, flacucho y dormilón, cuyas tres esposas lo habían dejado en la banca rota por borracho y con una novia llamada Consuelo, hija de compadre Próspero que en paz descanse, la cual tenía ya tres chilpayates desde n’antes de conocer a Gregorio, y que desde hace una semana que se habían agarrado del chongo, iba a pensar semejante cosa, a sus 48 años Gregorio pensando en el origen del mundo.
Gregorio no sabía nada sobre la teoría del big bang, no sabía que el planeta tierra es el tercero del sistema solar, no sabía nada sobre los dinosaurios y mucho menos sobre la evolución, o tal vez de manera indirecta sabía que su estirpe había evolucionado de tal manera que él caminaba más derecho que su abuelo Delfino y que le habían salido dos colmillos arriba de los que normalmente tenemos, esto, para poder morder mejor la carne, al menos eso creía. El recordaba que en la iglesia le decían que Dios había creado el cielo y la tierra y que por otro lado, el diablo existía y era muy, pero muy malo.
–¡Ah!…entonces el diablo creo a la mujer– decía.
En el preciso instante cuando el párroco estaba por decir en misa quién o qué había creado al hombre, a los animales y a las plantas, a Gregorio lo andaban buscando, era su madre que estaba enfadada porque él, junto con su mejor amigo de la infancia, habían cambiado unas gallinas por un par de tragos en la cantina. Gregorio ya no escuchó.
Tantas cosas que tengo en la cabeza, que apenas y podía pensar en el origen del mundo– Gregorio se dijo.
Al día siguiente, después de los mareos, él se levando como un zombi queriendo encontrarle respuesta a todo lo que pasaba a su alrededor, cosa que nunca había echo, la borrachera o las mujeres no le permitieron saber, tantas cosas que había ignorado desde el día de la misa. ¿Cómo es que el sol siempre esta ahí cuando me levanto? Tan simple como eso.
Andaba preocupado, le preguntaba a los compadres, a las comadres, a los niños que salían de la escuela (los que se espantaban y decían: “ahí viene el loco preguntón, ¡córranle!”). La comadre Prudencia, le decía: “mejor échate un pulquecito Gregorio y deja de andar pensando en tarugadas”
– ¿Que tal que venimos de otro planeta compadre?
– Ay pinche Gregorio, a ver, ¿cuantos planetas conoces?
– Ah caray, no pos si verdad (¿?).
Y así pasaron los días, Gregorio espantando a los niños a la hora de la salida de la escuela, molestando a sus amigos, tratando de explicarse ¿por qué llueve?, para qué estamos en este mundo, cómo es que surgió vida en el planeta y cómo éste se formó.
Un día antes de su muerte, Gregorio convaleciente por una enfermedad extraña, hizo a su compadre leerle un libro de ciencias naturales y uno de química, quería saber cómo es que se formaban las nubes y cómo se le llama al proceso en el cual el aguamiel se convierte en pulque.
El día viernes 13 de Mayo de 2004 Gregorio murió preguntándose que era la condensación, y qué son las bacterias.
Por: Viridiana Fierro Ruiz
martes, 10 de mayo de 2011
Lombriz sueña con tierrita
Crujía la casa, las vibraciones se agudizaban. Lombriz estaba contenta.
Con sus chapitas en los cachetes regordetes de durazno y de cabello rizado, Mina era una niña de 8 años que siempre soñó con ser una lombriz. Decía que quería vivir en las profundidades de la tierra en donde se pudieran escuchar los pasos de la gente, en donde pudiera ver cómo el agua se filtraba y como las raíces de los árboles y las plantas crecían, quería ver como una zanahoria asomaba su narizota, quería divertirse viendo cómo la raíz de un árbol tronaba el pavimento y terminaba con un poquito de urbanidad. Quería saber cómo es que se escuchaban las gotas de lluvia al caer al suelo; si aquello sería una experiencia aterradora o le parecería tan normal como el ruido que hace el maíz palomero cuando explota en la olla de las palomitas.
Después de la escuela Mina se tomaba el jugo de jitomate que su abuela le preparaba todos los días a la misma hora, estaba en la mesita esa de la cocina, fresco, con un poquitín de azuquitar, delicioso –esto que siento lo debe sentir el malvón del jardín cada vez que mi abue le da los sobrantes orgánicos. Se debe sentir nutrida, como yo me siento– decía Mina desde sus adentros, porque cuando lo decía en voz alta, su madre siempre le salía con un “¿de qué hablas hija?, ¿quién te dijo eso?, ¿fue la maestra?, tengo que hablar con ella para que te deje de meter ideas tontas en la cabeza”
Sucedió aquel día, Mina despertó a las siete con dos minutos, sintiendo un dolor en su pancita, estaba inquieta y varias veces le dieron ganas de llorar. Se preguntaba qué le podría estar pasando si se había portado bien y no había comido tantos dulces como de costumbre. “Mami me siento mal” decía con los ojos llorosos y puchero incluido. La madre de mina no había podido dormir por estar habiendo las cuentas de las mensualidades de la casa y venía arrastrando una bronca en el trabajo desde ya casi un mes. No le prestó atención, le ayudo a vestirse y le dio el desayuno.
Mientras caminaban rápido hacia la escuela mina se daba cuenta de que cada dos segundos su suéter se hacía grande, después de tres minutos había dejado los zapatos en el camino.
Mamá…mamá, mami, ¡mamáaaaaaaaaaaaaaaaa!
Cual cuento antes de dormir, Mina había pedido con todas sus fuerzas ser una lombriz la noche anterior al episodio. Con su cuerpo larguchon y rosado, Mina, la lombriz, se pasea por el jardín de la abuela saboreando los nutrientes y se sumerge en lo profundo de la tierra. A veces su mamá la lleva a una que otra jardinera de la cuidad para comprobar lo de las raíces de los árboles. Mina la lombriz digamos que es feliz, aunque extraña darle besos y abrazos a su mami y a su abuela, jugar a la comidita con sus amigas, volar un papalote o ponerse unos zapatos, es por eso que todas las noches sueña con tener brazos ó ser niña otra vez.
domingo, 17 de abril de 2011
Aguelito
Mi abuelo Sidonio solia darnos un manotazo cuando tronabamos el chicle. Por la tarde noche agarraba su matamoscas y, con su clasico arrastrar de pies, mataba a las moscas lentamente. Solia vendernos los dulces rojos de bola, esos que luego se me atoraban en la garganta. Ahí sentado en su sillon, viendo la tele. Se quedaba dormido. Su dedal, su cinta métrica, su greda y la aguja que sostenia con los dientes. Ay mi aguelito y su itacate en Acapulco. Ay mi aguelito y sus uñas de los pies que casi atravesaban sus pantuflas.
viernes, 15 de abril de 2011
Experimental
Por: Viridiana Fierro Ruiz
Mi nombre es Renzo y estoy arto de lo “experimental”.
Cuando escuche por primera vez la palabra experimento tenía como 7 años. Mi padre hablaba con uno de sus amigos sobre unas semillas y su crecimiento, supuse que era sobre la planta que tenía en el invernadero de los abuelos, esa que cuidaba más que a mí y de la que tanto se quejaba mi madre. De ese experimento creo que hablaban, puede que también tuviera que ver con ese extraño olor que hasta después, cuando crecí, reviví, olí de nuevo en la prepa detrás de los baños en tanto la ruca que nos daba clase de Lógica adormecía a los que se sentaban enfrente con su aliento a pastillitas de anís.
“El experimento vale tres puntos” gritaba el profe de física cuando cinco minutos antes de salir a receso ya todos estábamos en la puerta. Yo gane los tres puntos y el primer lugar de experimentos en toda la secu. A Josefina le encantaba la idea de que yo fuera todo un cerebrito, yo solo lo hacia para gustarle. Me gustaba Josefina, me gustaba mucho.
Cuando estaba en la primaria pasaba las tardes viendo un programa. Un hombre con los pelos de punta y una bata de laboratorio de color verde era todo un show “experimental”, por supuesto con un ayudante (una chica rara que gesticulando exageradamente) e irónicamente una rata de laboratorio, una rata en un programa de experimentos. En ese entonces amaba los experimentos. Una vez me paré en medio del patio sosteniendo un gancho de ropa con mi mano derecha mientras llovía. Cerré los ojos. Experimenté. Mis amigos y yo recolectábamos las cascaras de fruta que se quedaban en el bote de basura del salón y las guardábamos en una caja, después de varios días, la abríamos. Experimentamos. Cuando entré a la universidad, me enamore de Mariel. Tenía una banda de rock, ella y sus amigos decían llamar a su música “experimental”. Era un experimento, podría o no funcionar debido a que no se habían hecho investigaciones profundas ni se había recorrido a la estadística, a la ciencia. Es más, no se sabía si de ese experimento podrían obtener algún resultado, lo experimental de su razón era incierto y eso era “experimental”, no existen los resultados, era solo una pinche banda de rock. Por supuesto yo estaba embobado con Mariel, entonces yo busqué el rollo experimental, lo diferente, lo que yo creía que estaba más allá de la realidad, de lo cotidiano, fuera de lo que le gustara al populacho, lo excéntrico, la locura total o la pasividad demencial, un absurdo tal vez, un mal chiste, algo que no fuera del montón. Comencé a ver cine de arte, a escuchar géneros musicales varios, a leer, me involucre con un grupo de artistas callejeros y participe en sus montajes experimentales; fotografía, pintura, danza, teatro. Hasta que conocí a Rogelio. Salido de un antro de olores penetrantes, en medio de la explosión visual, parido por la vanguardia, preocupado por la fatalidad de la existencia y con un claro objetivo en la vida, darle el toque experimental a su vida y a las de los demás, Rogelio se hizo mi amigo. Rogelio me quería. Después muere en un viaje experimental, algo que involucro un circo y globos aerostáticos, fuego, mucho fuego.
Cuando mi madre murió, entristecí cinco punto ocho por ciento, más de lo que entristecí por mi padre cuando desapareció. La mayoría de los amigos de la familia son productores de flor. La casa se llenó. Desde entonces mi vida era un caos y escribí una obra sobre mi experiencia, mi experimento, mi expresión, ¡no saben!, me salió tan experimental:
Monos danzando sobre la tumba de mi madre, mofándose, eran los monos de la imaginación de mi padre, los reptiles en el desierto en uno de sus viajes, el escenario verde y el humo descendiendo de una gran mata seca. Después, las flores cayendo del techo y el cuchicheo, se desbordaba el chisme del néctar de esas flores, interferencia, todos lloran, ríen. Y los anchos pistilos, gigantescos estambres, la orgia.
Aquella fue mi primera obra artística, abucheada, fue la única. Mariel me ayudó a montarla y cada día me enamoraba más de ella, no por el desmadre ese que se traía con la banda, porque al parecer eso mata gente, sino que ella producía tanta adrenalina en mí, la química de mi cuerpo estaba en completa armonía con solo tocarla. Su banda comenzaba a ser famosa perfilaba ya en las filas de artistas en busca de lo “auténtico”. Aunque yo ya estaba arto de eso.
Mariel me dejo, se enamoró de Víctor Hugo, un cineasta. Cine de arte.
Abran sus libros en la página 78, esa es la práctica de hoy.
Alumno- profe, traigo las reglas del laboratorio. ¿Las reparto?
Renzo (profesor de química)- sí, por favor.
Tomas un fenómeno, lo manipulas, como consecuencia los resultados son alternativos a una realidad cotidiana o incluso pueden ser iguales (total, ya los manipulaste) y ahí lo tienes; “un rollo acá bien experimental”.
domingo, 10 de abril de 2011
Después de la marcha
Por: Viridiana Fierro Ruiz
De regreso a casa tome el camión. A la mitad del camino subieron dos personas; cuerpos obesos de edad adulta, la señora llevaba muchos bultos, el señor solo uno en su espalda. El camión iba muy lleno, de modo que, le costó trabajo a los dos señores acomodarse en el pasillo con todas sus chivas y sus cuerpos. La señora se poso a lado mío, pegándome mientras se deslizaba y poniendo su panza encima. Olía a cebolla, mucha cebolla. Hablaba con su señor, imagino que lo era. Decía cosas de los camiones llenos, de las tortas de la excursión, de la inseguridad y otra vez sobre los camiones, decía:
“pues ya ves que cuando los rateros se suba los nuevos camiones, las puertas se van a cerrar y el ratero se quedará encerrado hasta que la policía llegue”
Después tremendo comentario el resto del camino a casa, no hice más que imaginar la situación:
El ratero entra al autobús, “de los nuevos”, nos amenaza con una pistola, de pronto el dispositivo de ultra tecnología mexicana con lucecitas parpadeantes y música de fondo, y que además, es “el identificador de ladrones”, se enciende. El susodicho se espanta y nos apunta con su arma, viene la intimidación con palabrotas que todos podemos decir, pero como él trae un artefacto que puede atravesar la piel y provocarnos la muerte, resulta efectiva su intimidación, tan perfecta, como los infomerciales, te lo tragas todo, todito. En el autobús se ponen los pasajeros tan nerviosos que alguien, como reacción, se quiere bajar y patea la puerta, el asaltante va por la persona que se paró y lo sienta a chingadazos. Una señora comienza a llorar y también se la suena. ¡Imaginen la escena! El arma dando vueltas como loca, apuntando a las cabezas, el ratero solo quiere salir del camión antes de que llegue “el señor justicia”. De pronto se escucha un sonido muy fuerte, es el escape de un camión de carga, después, se oyen disparos. A consecuencia del ambiente de tensión en el autobús, y del sonido proveniente de fuera, el delincuente reacciona disparando, rompe una ventana y huye, huye lejos sin dejar rastro alguno ni vida alguna. Llega la “policía” y saca sus conclusiones -de seguro lo provocaron, fue por eso que se los echo, bola de brutos si dice el comercial que “si te asaltan no te resistas dales todo y no los veas”, sí seguro lo vieron y se resistieron (sí eso dicen los comerciales, ¿o no? “si eres víctima de una asalto no te resistas, no mires al delincuente, encomiéndate a todos los santos para que no te maten, violen o golpeen, solo que se lleven tus pertenencias, esas que tienes gracias al fruto de tu trabajo y que en casa las necesita tu familia”. Entonces…¡¿si estamos hast a la madre?! Prosigo con las conclusiones de nuestros guardianes uniformados- Bueno, pues se pelo el pistolero, lo chido es que no tendremos que pedir declaración a nadie, je, je. Ya que hacemos, luego le echamos la culpa a alguien más- .
Después de la marcha, después de la lectura de poesía, de la música, de las fotos, los aplausos a las voces que se atrevieron a decir: “ya estamos hasta la madre”, de sentir la solidaridad de un pueblo solo por unos instantes, regresé a casa, tomé el camión y a la mitad del camino se subieron dos personas…
El resto ya se lo saben. Hoy, recordando el 6 de abril, me veo confundida, después de ver qué poco le interesa a la ciudadanía (en Toluca) que muera tanta gente de manera violenta, sin razón y por las injusticias ya habituales. Que si no le pasa a nadie de mi familia, entonces no me interesa, que si no lo dicen en la caja idiota no vale, no tengo tiempo para esas cosas- dicen, la rutina se vuelve un obstáculo: me van a descontar el día, no me dio permiso mi jefe. Y los que no tienen nada que hacer quieren seguir haciendo nada.
viernes, 8 de abril de 2011
lunes, 4 de abril de 2011
domingo, 3 de abril de 2011
sábado, 2 de abril de 2011
domingo, 27 de marzo de 2011
martes, 22 de marzo de 2011
viernes, 18 de marzo de 2011
Temoaya. Centro Ceremonial Otomí
Foto de Viridiana Fierro
"Escultura" Por: Viridiana Fierro R.
"ceremonia Otomí" por: Viridiana Fierro R.
" El rito antes del bodorrio" Por: Viridiana Fierro Ruiz
"Energia en cuatro puntos cardinales" Por: Viridiana Fierro Ruiz
"azul, descalza" Por: Viridiana Fierro Ruiz
Malinalco
"Desde lo alto" Por: Viridiana Fierro Ruiz
" Lugar de Guerreros Aguila y Jaguar" Por: Viridiana Fierro Ruiz
"Por las Calles" Por: Viridiana Fierro Ruiz
"aqui es" Por: Viridiana Fierro Ruiz
jueves, 17 de marzo de 2011
“SEÑALES”
Por: Viridiana Fierro Ruiz
A lo lejos se escucha una ambulancia (guiuuuuuguiuuuuguiuuuu…), aglutinados los autos ante un acontecimiento carretero, todos se muestran impacientes. Hay algunas personas rodeando el cuerpo del hombre que salió por el parabrisas de su auto por el inevitable y predecible exceso de velocidad, entonces pasa:
-No, no presenta señales de vida-dice una enfermera que se encontraba, por pura casualidad, entre los carros aglutinados.
Vemos que en la situación anterior impera lo siguiente:
Signo auditivo –ambulancia
Signo visual- señales de vida
Un signo actúa como un estimulo que te hace pensar en otro algo1. Oír la sirena de una ambulancia trae a nuestro pensamiento que algo pasó, un accidente, un enfermo, le da a uno el sentimiento de prisa “dejen pasar a la ambulancia”, dicen.
Las señales son indicios que demuestran alguna cosa que indica la existencia de algo que es su causa. A través de una señal podemos transmitir cierta información o indicación para hacer algo o recordar algo. Hay señales producidas por ondas magnéticas, como la de la tele y el radio (pero esa es otra cosa). El muchacho herido no tenía pulso, señal de que murió al momento del impacto o algo parecido. La bella joven de ojos negros presentó síntomas como dolor de garganta, cuerpo cortado, flujo nasal, etcétera, señal de que está enferma, tiene gripe. ¿Se dieron cuenta?, ya se entrometio otro concepto a la plática, si, es el síntoma.
Según el pequeño Larousse ilustrado, síntoma es: fenómeno que revela un trastorno funcional o una lesión. Fig. Indicio, presagio. SINÓN. Pródromo, signo, síndrome. Hablemos de plantas, los síntomas de carencia de potasio en hortalizas son: crecimiento lento, tallos débiles, se reduce floración y fructificación, si el cultivo presenta esos síntomas es señal de que necesita nutrientes.
Una ambulancia (signos), seguro hay un accidente (señales) tal vez no murió nadie, solo tiene heridas en los brazos y su pulso es estable (síntomas).
Siendo los signos, las señales y los síntomas los que aquejan a esta colaboración no me queda más que seguirle.
Desde hace un par de semanas he escuchando por todos lados “necesito una señal”, “ay diosito mándame una señal”, “has caso de las señales”, “curva peligrosa”, “señales de humo”, “peligro”, “no corro, no grito, no empujo”, “señales de tránsito”, “no me llama, señal de que no le interesa”, “la bati señal”, “las señales sutiles del coqueteo”, señales, señales y muchas señales. Como la canción “Love is in the air, everywhere I look around…”, ahora lo aplicaré como: las señales están en el aire y en todas partes a mi alrededor, aquí hace acto de presencia mi paranoia, el sentir que todo está repleto de señales, esta medio perturbador, digo, tal vez algunos de ustedes difieran en esto, pero ¿se vale?, ¿es posible?
¡ah!, ¡guácala!, ¡una mosca en mi sopa! Esa mosca pudo haber dicho: ¡oh! no te comas esa sopa, ¡no tiene sal!, te rescataré, y ¡pluk! Te salvo de probar esa sopa, vaya señal. Naaa ya en serio, vamos con otro ejemplo:
ü Caminas hacia la parada oficial de autobuses porque si te paras en cualquier esquina no se detiene y tiene uno que correrle a donde sí hacen “la parada”, bueno, decides hacer lo correcto aquel día y el chofer viene tan rápido porque ya le ganan sus tiempos para checar y “no te hace la parada”, estas que echas chispas y ni modo, te esperas hasta que pasa el otro. Una vez que tomas el otro camión, a la mitad del camino, alcanzas a ver que hubo un accidente. Era el camión que no abortaste y que por las carajas prisas, chocó, vaya señal, te has salvado.
ü Decides tomar leche con chocolate una noche, estas solo (a), sacas la ollita del gabinete de trastes, la llenas de leche, prendes la lumbre (como decía mi abuelita), y mientras, te regresas al sillón en donde leías tu libro, ah, porque estabas leyendo un libro. Resulta que se te olvida, los minutos pasan (que raro verdad), haces unas notitas con las frases que te gustaron del libro, y de pronto lees: se derramó. ¡La leche!- gritas agarrándote la frente. ¿Lo ven?, una señal.
Las señales que pasen por tu vida de este momento pueden ser de advertencia, de buenos augurios, de cambiar los malos hábitos, de amor, de odio, de rencor, señales obscenas, señales engañosas, el universo confabula y te manda señales melódicas, de armonía y de paz (¡ja!). Caray, si les contara todas las señales que en la vida existen pues tendrían que esperarme, porque por el momento, esta señal se interrumpe (imaginen el sonido que produce la radio o la televisión cuando pierde su señal, así me voy), hasta la próxima con más señales.
1 Beristáin, H. 1984. Gramática Estructural de la Lengua Española. Universidad Autónoma de México. 3a Ed. Pág. 3.
Foto: "las viejas..señales" . Caseta de inspección fitosanitaria en Coatepec Harinas, Edo, Méx. (año 2006 aprox.)
domingo, 6 de marzo de 2011
Contacto íntimo, tiempo, ventajas
El ritmo de la vida en este planeta está basado en las relaciones que los seres vivos pueden hacer con otros.
Vida diaria: Relaciones laborales, relaciones amorosas, relaciones amistosas, relaciones sexuales, relaciones peligrosas y relaciones ecológicas, con ésta última haremos la visión de hoy.
Relación y asociación: Las especies vegetales y animales toman algo de la naturaleza y aportan algo a cambio. Las relaciones ecológicas muestran los vínculos que se generan entre especies distintas cuando se trata de sobrevivir, ya entonces debemos saber que la causa del tema es la evolución.
Cuando escuchamos hablar de asociación, ¿que se nos viene a la mente?, ¿es acaso lo mismo que relación? Una asociación es una agrupación de organismos (especies) que se unen para alcanzar un fin, una relación es una correspondencia, es unión entre dos o más cosas (organismos/especies). La simbiosis entra para rematar, siendo la unión de esas definiciones más los conceptos: estrecho, cercano, complejo porque funciona de maneras misteriosas sin dejar de ser una relación.
Simbiosis es un concepto fuerte, resulta ser el contacto directo e intimo, el hablar de simbiosis es hablar de tiempo, tiempo en el que ambos (organismos) obtienen ventajas.
Relaciones ecológicas existentes: parasitismo (una especie vive a expensas de otra causándole daño pero no matando de inmediato), comensalismo (una especie se beneficia y la otra no sufre daño) y mutualismo (ambas especies resultan beneficiadas). Una orquídea y un árbol son un ejemplo de comensalismo, la orquídea produce su propio alimento y sólo utiliza las ramas del árbol para tener mejor acceso a la luz. Los rumiantes y las bacterias intestinales son ejemplo de mutualismo, la dieta de los rumiantes es rica en celulosa, así que, si no fuera por las bacterias que hay en sus intestinos y que producen enzimas necesarias para el metabolismo, los rumiantes serian incapaces de aprovechar ese nutriente. El parasitismo, vaya, linda relación, está relacionado a la depredación, pero la interacción es diferente, ya que al parásito no le conviene acabar con su huésped, solo lo daña, ejemplos de parásitos: pulgas, piojos, chinches, garrapatas, lombrices intestinales, solitarias, protozoarios, bacterias (algunas), virus, Juan, Pedro, María, Lupita, entre otros.
Vida diaria:
Incluso el animal más pequeño depende de las relaciones para subsistir. Las relaciones ecológicas se asemejan a las relaciones entre los seres humanos cuando conviven en una sociedad, todos queremos vivir, nos adaptamos a condiciones adversas, dependemos de otras personas, cada quien su vida, afectamos o no a nuestro ambiente, damos para recibir o solo recibimos. Es entonces cuando podríamos preguntarnos si algún día existiremos sin la ayuda de “otro” de un “algo”, ¿suena absurdo?, tal vez, estamos hechos de cosas, de situaciones, de personas, de lugares, nos forma la idea de pensar, de amar, de pelear, de comer, de aportar, de trascender, el ser humano ha evolucionado para tragarse todo (depender) y destruir (depredador), como un parásito. ¡Un momento! ¿Dije depredador?, lo siento eso no podemos ser, los depredadores mantienen el equilibrio de las poblaciones que atacan, el hombre no, ¿somos huéspedes?, ¿somos parásitos?, ¿cómo son nuestras relaciones?
Por: Viridiana Fierro Ruiz
domingo, 13 de febrero de 2011
El tianguis del amor
Por: Viridiana Fierro Ruiz
En la cultura mexicana tenemos bien arraigado eso de “los tianguis”, “el mercado los domingos” y pasará a la posteridad en la memoria colectiva de nuestro pueblo. El llamado comercio informal, el ambulante, mueve a las masas. Los gritos y la verbena siempre han sido las reacciones que hacen estallar a las tradiciones cuyos efectos retumban en nuestras vidas y en nuestras vírgenes mentes. Tales explosiones de sabor convocan a las multitudes al gasto a consumir bienes con fines precisos (necesarios) ó nos lleva a la fatalidad de consumir de manera exorbitante (bienes sobrados, inútiles, superficiales, es más, lejos de ser bienes son perjuicios).
Antes de seguir con esa fatalidad hablemos del ambiente en un mercado. El domingo pasado, mientras veía una lona azul del puesto de la señora de la pancita zangolotearse por el viento, comencé a contemplar al mercado como un conjunto, concentre mi sentido auditivo, mi vista y olfato a toda la bulla que involucra “la merca”, el olor del chicharrón, el señor del puesto de verduras ofreciendo gajos de mandarina y probaditas de aguacate, niños vendiendo cerillos agitando las cajas cerca de tus orejas invitándote a que los compres, el rechinar de las maquinas para hacer tortillas, algunos con sus bolsas tradicionales del mandado otros con sus carritos esos que estorban en el pasillito porque todos queremos pasar y ahí están paradotes platicando, se escuchan en las pollerías y carnicerías los golpes a la carne cuando pides bistec, ¡¿Qué le damos, que va a llevar?!, gritan todos, “pásele huerita, pásele”…entonces, llega a nuestros oídos la música, llegamos al puesto de plásticos, de ropas, al de las cosas de tres pesos, llegamos al barrio chino.
Los tiempos modernos nos han llevado a consumir toda clase de baratijas provenientes de China o de otros países menos del nuestro, el consumo llegó para quedarse, entonces, consumamos, sí, consumamos hasta explotar, pero con productos mexicanos. Si la base de nuestra economía es el comercio, pues a darle, aunque debemos tomar en cuenta: Made in China, la piratería, lo robado, lo que genera basura. Lo anterior podría generar una confusión de ideas ya que dije que consumiéramos y consumiéramos, pero después digo las excepciones, lo que trato de decir para no hacerlos bolas, es que exista un consumo inteligente con base a nuestras necesidades reales y que a pesar de que la venta de todos esos productos de orígenes dudosos e inservibles para muchas familias es fuete de ingreso, la verdad es que los mexicanos somos tan ocurrentes e ingeniosos que segurito hallaremos la forma de remediar esa situación sin afectar al comercio ambulante.
Quise orientar este texto al amor por las tradiciones y al desamor por un consumo que empobrece nuestra calidad de vida y en consecuencia al medio ambiente, además es éste último en el que la sociedad se sumerge todos los días festivos ¿no?
Escribir la palabra “amor”, hablar sobre “Made in”, “los tianguis” y mi pequeña experiencia en el mercado, en esta colaboración, fueron buenos pretextos.
En la medida en que sigamos lastimando nuestra cultura, seguiremos hundiéndonos en ese fango del que ya estamos artos pero del que no queremos escapar, ¿querían una historia de amor?, ahí esta.
El amor que nace de la identidad de un pueblo, es lo que nos hace luchar contra la adversidad, lo que nos mueve para hacer un cambio. A pesar de que aquí las cosas siempre se pongan feas, algo debemos hallar, ¡algo!, algo necesitamos rescatar, algo que nos haga seguir amando.
Una pausa, un lugar, un receso
Por: Viridiana Fierro Ruiz
¡Pronto!, ¡Pronto!, ¡camina reloj, camina, vamos! Apolinar esta que le urge por salir al recreo, la maestra, por otro lado, habla que habla de simbiosis; existe la simbiosis entre organismos de dos especies distintas que beneficia a ambas, como es el caso de… Apolinar no despega la vista de la pared de su derecha, pues es ahí donde Jacinto (el mas alto del salón) colocó un reloj usado que la directora de la escuela les obsequió. Repentinamente, todas las miradas se dirigen a él, la maestra le hizo una pregunta y todos esperan con paciencia a que la conteste. Después de 5 segundos de silencio…
Maestra-de la relación existente entre muchas especies de animales y bacterias… ¡lo acabo de decir!, a la próxima te quedas sin recreo eh.
Suena la chicharra, todos salen a prisa dejando a la maestra con la palabra en la boca.
Maestra-Entonces quedamos que: la simbiosis engloba varias clases de relaciones ecológicas; el parasitismo, el comensalismo y…
[Aquí ustedes pueden imaginar cómo todos los niños extasiados por un sonido que es capaz de alborotar a cualquiera, salen como proyectiles sin dejar rastro segundos antes de que la maestra termine de hablar, cabe la excepción también, de aquel chiquillo bien educado que se queda a escuchar lo que la maestra tiene que compartir, y ahí esta, con sus ojitos bien abiertos y sus manitas sobre su pupitre-¿el mutualismo maestra?- si Chencha, el mutualismo]
Una vez imaginado lo anterior, adentrémonos a lo que se entiende por recreo o receso, que es el tema de hoy, leamos la definición extraída del diccionario de la Real Academia Española:
recreo.
receso (Del lat. recessus).
¿A ustedes también les urge salir al recreo?, ¿están ansiosos de salir en punto de la hora a comer o terminar su jornada de trabajo completa?, ¿Qué hacen en su recreo?
Apolinar tiene novia y va en el salón de enfrente, así que el solo quiere salir al recreo porque quiere estar pagado a clarita todo el tiempo, así como lo que le explicaba la maestra sobre la simbiosis.
Algunos están bien hambrientos y la torta que les preparó su mamá pide a gritos ser comida, mientras se cotorrea con los amigos.
El caso de Chencha es distinto, su papá le acaba de regalar un libro y ha planeado dedicar su tiempo de recreo para leer.
En tanto que, la maestra, tiene recreo hasta las 10 de la noche, cuando hubo acostado a Sixto y dar por bien servido a Aureliano (su marido). Se sienta en la sala, se toma un cafecito y ve la repetición de su novela favorita.
Una pausa es bienvenida cuando un mundo de pensamientos y quehaceres estresantes te invade, un lugar en donde te diviertas después de una larga jornada de trabajo, un descanso que te mereces después de una reunión de 3 horas, el recreo después de el maestro se la paso escribiendo en el pizarrón, el receso para el chisme de las amigas, para ver al novio (a), para jugar basketball, para leer, para tomar agua y comer algo, un receso.
jueves, 10 de febrero de 2011
domingo, 30 de enero de 2011
Fina sombra
seré la mujer más tibia los lunes por la mañana
la que nunca sabe nada
la que se muestra tal como es
soy el fango
soy una mancha fea en tu camisa
soy el mal gusto del que sorbe la sopa
la más importante en tu vida y si profundizamos, la única
la del aliento fatal, trágico
la que come galletas y a su paso, deja algunas migajas
la que quiere viciarse contigo
la que te corresponde, que se muere por tí
soy la sombra delgada, fina
la que nunca sabe nada
la que se muestra tal como es
soy el fango
soy una mancha fea en tu camisa
soy el mal gusto del que sorbe la sopa
la más importante en tu vida y si profundizamos, la única
la del aliento fatal, trágico
la que come galletas y a su paso, deja algunas migajas
la que quiere viciarse contigo
la que te corresponde, que se muere por tí
soy la sombra delgada, fina
martes, 18 de enero de 2011
viernes, 7 de enero de 2011
Le dînner est servi
Mostro- ¿a quién le toca deshuesar?
Lucy- Yo deshuese en navidad, Nube no ha hecho nada.
Resto, Escuadra, Mika, Musgo, Pecoso y Gota- ¡Si es cierto, no manches!
Nube- ¡ay ya ta’ gueno!, deshuesaré este, pero que alguien me ayude a bajarlo de la troca, este es muy pesado.
Situada al centro del pueblo, esta nuestra casa, ahí vivimos, somos 9 hermanos y también esta “el Cirilo” nuestro camaleón, que por cierto, es el único vegetariano de la casa. Ya son muchos habitantes en el pueblo, y nosotros siempre hemos querido hacer algo al respecto, bueno, estamos en eso.
Los viernes salimos de caza para tener que comer en la semana, antes cazábamos liebres, patos y uno que otro venado, pero como comienzan a extinguirse por aquí, hemos decidido pararle un poco en lo que se reestablece la población, entonces hemos adoptado otra estrategia para comer carne. Últimamente las especias están subiendo de precio y hemos tenido que cultivar las nuestras en un pequeño invernadero que tenemos en la azotea de la casa.
Por las noches es que cazamos mejor, pues nuestra presa a todas horas anda brincoteando por los alrededores. Antes de seguir déjenme presentarme, yo soy Nube y estaré contando cómo fue que llegamos a tanto.
Rento es el mayor de todos, trabaja para la Sra. Misteria, una vieja mezquina y alta, muy alta, ya casi no ve, es por eso que requiere mucho a mi hermano. Mostro también es mayor, es el que le sigue de Rento, Mostro nos conciente mucho, nunca llega a la casa con las manos vacías, a Escuadra y a mi siempre nos regala alguna flor que corta del jardín de alguien más o de las flores silvestres que hay en la vereda que da para el pueblo, a mis otros hermanos los chicles que se vuela de la tienda de Don Torno (que es en donde trabaja y la única tienda surtida).
Hemos pasado momentos muy duros con lo que respecta a nuestra alimentación las cosas suben de precio cada vez más, ya no podemos cazar.
Hace un par de días llegó un hombre a vivir al pueblo, algunos dicen que es un prófugo de la justicia, otros que sólo es un hombre solitario, pero Rebeca, la hija de Don Torno, muy triste el otro día me dijo que ese hombre había abusado de ella, una noche cuando su papá estaba por cerrar la tienda llegó aquel hombre, con el pretexto de comprar algunas cosas para cenar, total que terminaron bebiendo, Don torno estaba tan borracho que Rebeca tuvo que ayudarle a subir a su cuarto. Cuando Rebeca bajó a cerrar la puerta, el hombre extraño seguía ahí, ella le pidió con amabilidad que saliera y el hombre se abalanzo sobre ella y... esa no fue la única vez que el solitario la tocaba.
Yo me entristecí mucho, pero a la vez me daba una rabia que el muy infeliz anduviera como si nada y que Don Torno no hubiera tomado cartas en el asunto. Fue por eso que le tuve que contar a mis hermanos y juntos ideamos un plan. Se acercaba navidad y de la cena de noche buena ni se hablaba en casa, pero debido a nuestro plan, las cosas cambiarían.
Por las noches es que cazamos mejor, pues nuestra presa a todas horas anda brincoteando por los alrededores.
Rento, Mika, Musgo y Pecoso cazarían, por otro lado, Gota y Lucy estarían preparando la ensalada para después preparar el plato fuerte. Mostro, Escuadra y yo fuimos a recoger flores para el centro de mesa y desempolvamos una serie de luces que hace mucho mi madre, con mucho esfuerzo, compró en la ultima cena que tuvimos con ella.
Escena de caza:
El hombre extraño viendo televisión, Pecoso y Rento tratan de abrir la puerta sin hacer ruido. Mika tiene listo el mazo y el costal, mientras tanto Musgo esta listo en la camioneta para arrancar en cualquier momento.
Adornando la casa yo pensaba: ¿Qué tal mal podría saber la carne de un mal hombre?, además Lucy sabe cocinar muy bien, y aunque la maldad de ese hombre corra por su sangre, las especias orgánicas cultivadas en casa lo cambiarán todo.
Sentados en la sala (Gota, Lucy, Mostro y yo), esperábamos ya impacientes a los demás (Mika, Musgo y Pecoso), ¿les habrá pasado algo?, ¿Qué tal que los cacharon?, ¿y si el hombre les ha hecho algo? Cálmate Nube –me decían mis hermanos.
Media hora después de mis preocupaciones, llegan sonrientes. Rento descarga, Escuadra a cortar, Lucy deshuesa, los demás jugamos cartas, pero noto que Rento esta un poco preocupado, el fuma cuando esta preocupado. Pero en cuanto enciendo el tocadiscos con el jazz que tanto le gusta, se anima.
¡La cena esta servida! Al principio temíamos probarla, hasta que Gota se animó –mmm… ¡no manches!... mmm… ¡que rico! Te quedo deliciosa Lucy, gracias por todo hermanos, esta será una navidad que nunca olvidaremos. ¡Salud!
Días después…¿Oyeron del tipo que secuestró a una familia y los torturó hasta matarlos?, Mostro, ya mero es año nuevo, ¿que haremos?, ¿en donde vivirá el hombre malo ese? Rento dice: Preparen todo, saldremos a cazar.
¡Feliz 2011!
Dedicado a Omar H. (lector)
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